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Bajo la lupa del retail de bajo costo en Ecuador: hard, soft y conveniencia

Por Redacción OnData

Tiempo de lectura: 5 minutos.

En los últimos años, en Ecuador han crecido negocios de retail de bajo costo, especialmente el hard discount. Estos modelos de hard discount se caracterizan por una promesa de precio bajo permanente a la que se le conoce como “Everyday Low Price” o EDLP, que, para lograrlo, se apalancan en un manejo intensivo de los costos, a través de un surtido limitado con productos esenciales, fuerte presencia de marcas propias, operaciones simplificadas y alta rotación de inventarios.

La cadena más grande en este modelo es TuTi, negocio perteneciente a Corporación El Rosado, que cuenta con 643 tiendas a nivel nacional según una publicación de PRIMICIAS del 14 de febrero de 2025.

En vista del crecimiento de TuTi, grupos empresariales como Corporación Favorita no quisieron quedarse atrás y este año lanzaron un modelo para competir pero con características diferentes. Se trata de B-Sí, un modelo de soft discount que mantiene precios competitivos pero con mayor variedad y flexibilidad promocional. Según información recabada por este medio a través de consultas con personal de la cadena, B-Sí cuenta ya con seis locales.

Además de los formatos hard y soft discount, también compiten cadenas de proximidad o conveniencia, como Akí Vecino (Corporación Favorita) y Mini Mi Comisariato (El Rosado). En estos formatos, la prioridad suele ser la cercanía y la rapidez de compra, más que ofrecer el precio más bajo del mercado. Según sus portales web, Mini registra 46 locales y Akí Vecino 4.

Evolución del comportamiento del consumidor

Para entender con más profundidad el auge del retail de bajo costo y los cambios en el comportamiento del consumidor, conversamos con Santiago Pinto, experto en estrategia empresarial. Según explica, este crecimiento responde a una combinación de factores económicos y conductuales: menor poder adquisitivo, un consumidor más racional y una expansión acelerada de los puntos de venta.

En este contexto, señala Santiago, el shopper busca optimizar cada dólar, priorizando lo esencial, reduciendo gastos prescindibles y convirtiendo el precio en un criterio permanente de decisión, más que en un incentivo ocasional ligado a promociones.

Otro factor clave, agrega, es la expansión territorial de estas cadenas. Al aumentar su cobertura y estar más cerca de los hogares, el ahorro se combina con mayor accesibilidad, lo que transforma a estos formatos de una alternativa puntual a una parte de la rutina de compra diaria.

Las marcas propias son otro componente clave en estos formatos. Le permiten a las cadenas sostener precios bajos al tener mayor control sobre la especificación del producto, la negociación con fabricantes y la eficiencia de la cadena de abastecimiento, lo que se traduce en ofertas más accesibles para el consumidor. En esa línea, Santiago señala que el precio es la principal razón por la que el shopper elige marcas propias y añade que la inversión en calidad por parte de las cadenas ha reducido la brecha frente a marcas tradicionales. Asegura, además, que las marcas propias dejaron de ser solo una alternativa económica para convertirse en protagonistas dentro del carrito de compras.

Aun así, aclara Santiago, la migración hacia estos formatos no es total ni ocurre de manera uniforme. El retail tradicional mantiene su espacio, especialmente en zonas rurales y en ciertos barrios urbanos donde pesan variables como la confianza, el crédito informal y la relación personal con el tendero. En otras palabras, el cambio existe, pero depende del contexto socioeconómico y geográfico de cada zona.

Precio vs diferenciación: la respuesta del retail tradicional

En este nuevo escenario, señala Santiago, intentar competir directamente por precio puede ser un error para el retail tradicional. “Es difícil ganar una batalla de precio contra el hard discount”, explica, porque estos formatos operan con eficiencia logística, economías de escala y una capacidad de negociación con proveedores que el comercio tradicional no siempre puede replicar. Forzar esa dinámica, advierte, puede derivar en una guerra de precios con desgaste y pérdida de rentabilidad.

La alternativa, añade, está en diferenciarse: reforzar atributos que el hard discount no suele priorizar, como crédito, surtido más especializado, trato personal y una experiencia más cercana en ciertos territorios.

Canasta comparativa de precios (sin IVA): B-Sí, TuTi, Mini y Akí Vecino

Para aterrizar la discusión con datos, comparamos el precio de una misma canasta de cuatro productos (pan, leche, queso y papas fritas) en cuatro formatos: hard/soft discount y tiendas de conveniencia. La tabla muestra el precio por producto y un ajuste por peso (precio por gramo y por 1.000 gramos) para hacer comparables presentaciones distintas, además del total de la canasta sin IVA por cada cadena.

Levantamiento y elaboración: OnData