Por Redacción OnData
Resumen. Goldman Sachs estima que el consumo energético de los centros de datos crecerá 175% hasta 2030, impulsado por la expansión de la inteligencia artificial y la infraestructura digital. El banco advierte que esta demanda equivaldría al consumo de un nuevo país entre los diez mayores del mundo y requerirá una fuerte inversión en generación eléctrica y mano de obra calificada, con 207.000 nuevos técnicos necesarios solo en EE.UU.
Un informe reciente de la Agencia Internacional de Energía (AIE) advierte que el consumo energético de los centros de datos, la inteligencia artificial y las criptomonedas podría aumentar un 175% hacia 2030, impulsado por el crecimiento exponencial de la IA generativa y el almacenamiento digital. En 2022, los centros de datos consumieron alrededor del 2% de la electricidad mundial, pero esa proporción podría duplicarse si no se implementan medidas de eficiencia energética.
El documento señala que países como Estados Unidos, Irlanda y Dinamarca ya enfrentan presiones sobre sus redes eléctricas debido a la expansión de grandes infraestructuras digitales. La AIE estima que el consumo energético de los centros de datos globales pasará de 460 TWh en 2022 a más de 1.200 TWh en 2030, un incremento similar al consumo total de países como Alemania o Japón.
El auge de la IA generativa es el principal factor detrás de este crecimiento. Modelos como ChatGPT, Gemini o Claude demandan una potencia computacional que multiplica por 10 el gasto energético frente a procesos tradicionales. Según la AIE, solo el entrenamiento de un modelo de gran escala puede requerir tanta energía como 5.000 hogares europeos en un año, lo que ha desatado alertas sobre la sostenibilidad del sector.
Ante este panorama, los expertos piden una transición hacia infraestructuras más eficientes y el uso de energías renovables en la industria tecnológica. Grandes empresas como Google, Microsoft y Amazon ya desarrollan estrategias para alcanzar la neutralidad de carbono antes de 2030, mientras los reguladores europeos preparan normativas más estrictas sobre eficiencia y huella ambiental de los centros de datos.