Por Redacción OnData
Resumen. El camarón ecuatoriano alcanzó $6.204 millones entre enero y septiembre de 2025, consolidando su liderazgo global y superando a países como India y Vietnam. Su peso creciente incluso ha superado al petróleo en algunos periodos, lo que permite replantear la matriz exportadora. El sector impulsa empleo en zonas costeras, pero exige mayor control sanitario, sostenibilidad y acceso a nuevos mercados.
El camarón ecuatoriano consolida un liderazgo mundial que abre una oportunidad clave para repensar la estrategia exportadora del país. Solo entre enero y septiembre de 2025, las ventas alcanzaron $ 6 204 millones, un desempeño que supera a gigantes como India, Vietnam o Indonesia en volumen y valor. Este posicionamiento fortalece la imagen externa de Ecuador y amplía su margen de negociación comercial, ofreciendo una alternativa sólida frente a la histórica dependencia del petróleo.
El hecho de que las exportaciones camaroneras hayan superado al crudo en varios periodos demuestra que el país puede reordenar su matriz productiva hacia bienes de origen biológico y procesos de industrialización. Este cambio ayuda a mitigar la volatilidad internacional de los hidrocarburos, pero exige avances en infraestructura, logística, sostenibilidad ambiental y fortalecimiento de la cadena de valor para sostener una oferta más diversa y competitiva.
El crecimiento del sector también transforma los territorios. La acuacultura ha generado empleo, inversión y nuevas oportunidades en zonas costeras, aunque al mismo tiempo requiere una regulación más rigurosa. Cumplir los estándares sanitarios internacionales, proteger ecosistemas como manglares y gestionar el impacto ambiental se vuelven condiciones indispensables para que la expansión del sector sea sostenible y respetuosa con su entorno.
Convertir al camarón en un producto “ancla” de la economía demanda reforzar la gobernanza exportadora, mejorar la trazabilidad, garantizar control fitosanitario y abrir nuevos mercados. El desafío será mantener la competitividad frente a mayores costos, superar barreras arancelarias y asegurar que los beneficios lleguen también a pequeños y medianos productores. Más que un producto estrella, el camarón se ha convertido en un pilar estructural cuya proyección global puede ayudar a rediseñar la economía ecuatoriana y consolidar un desarrollo inclusivo a largo plazo.