Por Redacción OnData
Resumen. Ecuador se consolida como referente regional en conservación tras el reconocimiento de tres Geoparques Mundiales de la UNESCO: Imbabura, Napo Sumaco y Tungurahua. El país es ahora el segundo con más geoparques en América Latina y el Caribe en relación con su territorio. Este modelo impulsa empleo local, emprendimiento comunitario, identidad territorial y educación ambiental, reforzando el compromiso con el desarrollo sostenible.
Ecuador se ha consolidado como el segundo país con más geoparques declarados por la UNESCO en América Latina y el Caribe, reflejo de su riqueza geológica y su compromiso con la conservación del territorio. Este reconocimiento internacional fortalece la imagen del país como destino de turismo sostenible y de naturaleza, además de impulsar la protección de ecosistemas únicos.
La distinción aporta beneficios tangibles: atrae inversiones en infraestructura turística, genera fuentes de empleo en comunidades locales, estimula el ecoturismo y favorece el desarrollo educativo y científico en áreas rurales. Los geoparques promueven además la investigación y la divulgación del patrimonio geológico y cultural que, en muchos casos, ha sido históricamente poco valorado.
👍[NOTICIA POSITIVA]
— Ministerio de Ambiente y Energía (@EcuadorMAE) September 23, 2025
📌Ecuador reafirma su liderazgo en desarrollo sostenible al convertirse en el 2do país con mayor número de Geoparques Mundiales, reconocidos por @UNESCO, en América Latina y el Caribe, en proporción a su territorio.
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El logro también se debe a un esfuerzo institucional coordinado entre entidades gubernamentales, organizaciones no gubernamentales y las poblaciones que viven en o cerca de los geoparques. Contar con el aval de la UNESCO obliga a mantener estándares elevados de manejo territorial, participación comunitaria, conservación ambiental y educación ambiental.
Este posicionamiento no solo confiere prestigio internacional, sino que puede abrir puertas para financiamiento, alianzas y cooperación técnica internacional. Para Ecuador es una oportunidad de oro para diversificar su oferta turística, reforzar su liderazgo ambiental y proyectar un desarrollo más equitativo y sostenible a lo largo de todas sus regiones.