Blog Post

Efecto Shakira en Quito: tres noches que transforman la ciudad

Por Redacción OnData

Tiempo de lectura: 6 minutos.

Resumen. Del 8 al 11 de noviembre de 2025, Quito fue escenario de la gira mundial de Shakira ‘Las Mujeres Ya No Lloran’, uno de los eventos musicales más importantes del año. Este artículo analiza cómo la ciudad vivió un notable aumento en la ocupación hotelera, un impulso al turismo interno, una dinamización del comercio y una intensa actividad logística.

Las Mujeres Ya No Lloran World Tour: récord latino y escala global

El tour mundial, inspirado en su más reciente álbum, comenzó el 11 de febrero de 2025 en el Estadio Nilton Santos de Río de Janeiro, Brasil. En solo horas, agotó boletos y rompió récords.

Primer cartel de anuncio de fechas en Latinoamérica. Fuente: Infopress Perú.

Cifras globales del tour

  • Entradas vendidas: más de 950.000 en menos de 2 horas en Latinoamérica.

  • Recaudación inicial: aproximadamente $32.9 millones en los primeros 6 conciertos.

  • Ingresos regionales: $130 millones en los primeros 21 shows de América Latina.

Conciertos de Shakira en Latinoamérica. | Foto: Foto tomada de Instagram: @Shakira. Fuente: Semana.com

Países destacados:

  • Brasil – 2 fechas en Río de Janeiro, 90.000 asistentes, sold out.

  • México – 12 funciones consecutivas en el Estadio GNP Seguros, reuniendo a 780.000 asistentes, según cifras de OCESA publicadas por Billboard en septiembre de 2025.

  • Argentina – 2 noches en Buenos Aires, 80.000 entradas vendidas.

  • Chile y Perú – también sold out en tiempo récord.

Hasta noviembre, ha vendido más de 2,5 millones de entradas en 64 de 82 fechas confirmadas, con una recaudación acumulada de $327,4 millones, lo que la posiciona como la gira femenina latina más exitosa de la historia y la sexta en general, según Billboard.

La gira ha recorrido Brasil, México, Colombia, Perú, Chile y Argentina, y tras su paso por Quito, continuará por Estados Unidos y Europa en 2026. En cada ciudad, se repite el mismo patrón: sold out inmediato, estadios llenos y una artista en su punto más alto de influencia global.

Quito como epicentro

En Ecuador, las tres funciones del 8, 9 y 11 de noviembre agotaron entradas en menos de 48 horas, con una asistencia total estimada entre 90.000 y 120.000 personas. Con un ticket promedio de $150, la recaudación por taquilla superó los $13,5 millones, y el impacto económico total incluyendo hospedaje, transporte y consumo se calcula entre $30 y $50 millones.

El presidente de la Federación Nacional de Cámaras de Turismo del Ecuador estimó que los conciertos dejarían al menos $30 millones en ingresos para la capital. Por su parte, el Municipio de Quito proyectó un movimiento económico superior a $40 millones, según Vistazo.

La ocupación hotelera alcanzó entre 80% y 90% en zonas como La Floresta, La Carolina, González Suárez y Cumbayá, según Primicias, que reportó que esta demanda no se veía desde hace una década. Los hoteles cercanos al Estadio Olímpico Atahualpa estuvieron prácticamente llenos, y el sector turístico vivió una activación inusual para noviembre. En Airbnb, las tarifas oscilaron entre $60 y $180 por noche, con alta demanda en Bellavista y el centro histórico.

El turismo interno se activó con fuerza: visitantes de Guayas, Manabí, Azuay, Los Ríos y Tungurahua llegaron a la capital, con un gasto promedio de $250 a $400 por persona.

Durante los conciertos, el metro y trolebús extendieron horarios hasta la 1:00 am; se desplegaron más de 1.100 policías y se recolectaron 6,4 toneladas de residuos tras el primer show, según Emaseo y El Comercio.

Shakira llenó el transporte municipal durante los dos primeros conciertos en Quito. Fuente: El Comercio.

Restaurantes, bares y comercios duplicaron sus ventas, impulsados por la afluencia masiva de asistentes, según reportes del Municipio recogidos por El Comercio y Radio Pichincha.

Emprendimiento local y economía paralela

La fiebre por Shakira también se vivió fuera del estadio. Según Primicias, las pelucas moradas inspiradas en el video “Las de la intuición” se agotaron en varios locales de Quito horas antes del primer concierto. La ciudad se tiñó simbólicamente de violeta, mientras bares, restaurantes y cafeterías cercanas lanzaban combos temáticos, happy hours y descuentos mostrando la entrada del show, aprovechando el flujo de visitantes nacionales y extranjeros.

Fotos referenciales de algunos negocios y sus promociones. Fuente: Instagram de negocios de la ciudad.

El fenómeno también impulsó al comercio informal, que se tomó los alrededores del Estadio Olímpico Atahualpa con una oferta tan diversa como espontánea: desde bandanas, caderines, pulseras y camisetas personalizadas, hasta gastronomía local.

El Comercio se activó en las calles Shyris y Naciones Unidas, donde fanáticos podían encontrar desde accesorios hasta gastronomía. Fuente: El Expresso.

La caminata: influencers, periodistas y celebridades que caminaron con Shakira

Uno de los momentos más simbólicos del concierto fue la “caminata de ingreso” al estadio, una dinámica exclusiva de la gira Las Mujeres Ya No Lloran, en la que Shakira recorre el backstage acompañada por figuras locales antes de subir al escenario. Más allá del gesto, esta acción representa una forma de integración cultural, visibilidad nacional y reconocimiento a talentos ecuatorianos.

Durante las funciones del 8 y 9 de noviembre en Quito, participaron en la caminata celebridades como Samantha Grey, Eduardo Andrade, Joselyn Gallardo, Diana León, Silvia Ponce, Érika Vélez y Jorge Ulloa, además de periodistas de medios nacionales y miembros del club de fans oficial. Todos ellos vistieron chaquetas plateadas y gafas oscuras, siguiendo el ritual que antecede al espectáculo.

Según reportes de Ecuavisa y El Universo, esta experiencia fue parte de una selección especial para talentos ecuatorianos y asistentes VIP. Además, en el concierto del domingo 9 de noviembre estuvo presente Lavinia Valbonesi, esposa del presidente Daniel Noboa, quien asistió como parte del público en zona preferencial.

Fuente: Instagram oficial de la primera dama, Lavinia Valbonesi.

Redes sociales, viralidad y presencia de ciudad

El concierto de Shakira en Quito no solo se vivió en el estadio: también explotó en redes sociales, y la cueta de Visit Quito aprovechó la ocasión para amplificar la visibilidad de la ciudad. En su perfil de Instagram compartieron reels con drones sobre Quito, clips de fans disfrazados con pelucas lilas y botas altas, e instantes del marco fotográfico “#ShakiraEnQuito” para seguidores que se hacían selfies.

Los hashtags oficiales para el evento fueron #LMYNLWorldTour y #LMYNLWorldTourQuito, impulsados por la producción de Shakira para que los fans subieran fotos, bailes y looks inspirados en la artista.

Durante las noches del concierto, decenas de asistentes transmitieron el evento en vivo desde sus cuentas personales de TikTok, permitiendo que miles de personas (dentro y fuera de Quito) siguieran el espectáculo en tiempo real. Más allá del entusiasmo colectivo, algunos de estos “en vivos” también se convirtieron en espacios de expresión política: varios usuarios aprovecharon el alcance del momento para comentar frases como “todo sí” o “todo no”, en alusión al referéndum nacional previsto para el 16 de noviembre.

Distintas marcas de Ecuador se subieron a la fiebre Shakira y aprovecharon la coyuntura para hacer imágenes con inteligencia artificial donde “la loba” visita sus locales.

Asimismo, una marca de moda local, realizaron un vestido para la cantante colombiana, y lograron entregarlo a su equipo técnico para que la cantante, recuerde su visita a Ecuador en su tour más taquillero. 

Este cruce entre cultura pop y coyuntura política evidenció cómo un evento masivo puede convertirse, simultáneamente, en escenario de celebración y termómetro social.

Logística y despliegue técnico del espectáculo

El montaje del espectáculo de Shakira en Quito no fue menor: según el diario El Mercurio, el equipo técnico que la acompaña incluye más de 150 personas entre técnicos, coreógrafos y músicos, además de volúmenes logísticos impresionantes (“93 toneladas de equipos viajan con ella a cada ciudad”). Esta combinación de alto nivel de producción, turismo técnico y demanda de servicios de lujo refuerza que el concierto fue un motor de activación económica en múltiples capas: hotelería, transporte VIP, gastronomía y logística profesional.

Equipo de Shakira. Fuente: Instagram oficial @Shakira.

Retos para la ciudad

La llegada de Shakira puso a Quito en el mapa internacional, pero también reveló los límites de su infraestructura. Durante las jornadas del 8 y 9 de noviembre, el tráfico colapsó en avenidas como Naciones Unidas, 6 de Diciembre y Eloy Alfaro debido a cierres, desvíos y obras viales. El ciclopaseo del domingo 9 agravó la congestión al mantener bloqueada la avenida Amazonas, mientras el Colegio 24 de Mayo, ubicado cerca del estadio, suspendió clases por complicaciones en la movilidad.

Calles cerradas el 11 de noviembre del 2025. Fuente: El Comercio.

A pesar del despliegue de más de mil agentes de tránsito y operativos municipales, las demoras, la acumulación de basura y los problemas de acceso mostraron que Quito aún necesita una planificación integral para eventos masivos. El reto ahora es transformar el entusiasmo del concierto en una oportunidad para mejorar su logística urbana y estar mejor preparada para futuras giras de gran escala.

Conclusión: ¿y ahora qué sigue para Quito?

El paso de Shakira demostró que Quito puede vibrar al nivel de las grandes capitales del mundo. La ciudad respondió con pasión y movimiento económico, pero también evidenció carencias logísticas que no pueden pasarse por alto. ¿Por qué tan pocos artistas de esta talla eligen al país? Las razones van desde la infraestructura limitada hasta los altos costos de producción y movilidad.

Sin embargo, la llegada de Ed Sheeran en 2026 podría marcar un nuevo punto de partida. Si Quito logra aprender de esta experiencia mejorando accesos, coordinación y servicios puede consolidarse como un destino atractivo para futuros tours internacionales. La energía que Shakira encendió en estas noches no debería apagarse con el último acorde, sino convertirse en impulso para una ciudad que, poco a poco, empieza a sonar en el mapa global del espectáculo.