Resumen. En Ecuador, la temporada navideña incrementa significativamente el consumo y los desechos, especialmente los plásticos de un solo uso, que terminan afectando ecosistemas frágiles como Galápagos. Con ciudades que generan miles de toneladas de basura al día, Galapagos Guardians impulsa recomendaciones para celebrar con conciencia y reducir el impacto ambiental durante las festividades.
El costo ambiental de la temporada festiva
La época navideña en Ecuador trae celebraciones, compras y reuniones sociales, pero también un efecto poco visible: el aumento del consumo de plásticos de un solo uso. Este incremento no solo afecta a las zonas urbanas, sino que también impacta a ecosistemas frágiles como las Islas Galápagos, donde parte de estos residuos llega arrastrada por ríos y corrientes marinas desde el continente.
La magnitud del problema se evidencia en los volúmenes de desechos generados por las principales ciudades. Guayaquil produce alrededor de 2.600 toneladas de basura al día, mientras que Quito alcanza unas 2.000 toneladas, cifras que aumentan significativamente durante diciembre. Este comportamiento muestra cómo las festividades elevan la presión ambiental a escala nacional.
Cómo reducir el plástico sin perder la celebración
Galapagos Guardians propone una serie de prácticas para que las festividades no estén reñidas con el ambiente. La primera es fomentar la conciencia de compra, preguntándose si un producto es necesario, si su empaque es reutilizable o si existe una alternativa sostenible. Consumir con intención es clave para disminuir residuos desde el origen.
También es fundamental reciclar correctamente. Separar plástico, cartón, vidrio y aluminio permite reincorporarlos al ciclo productivo. Conocer los puntos de reciclaje y mantener una clasificación adecuada en casa fortalece la cadena de recuperación.
Decoraciones, envoltorios y hábitos que sí hacen la diferencia
Otra recomendación clave es sustituir decoraciones de un solo uso por opciones sostenibles. Aunque atractivos, los globos son altamente contaminantes; en su lugar, se sugiere usar papel reciclado, telas, materiales naturales o luces LED reutilizables. Además, se debe reducir y evitar el uso de plásticos descartables, eligiendo bolsas reutilizables, botellas recargables y evitando productos sobreempaquetados.
Los envoltorios también ofrecen oportunidades para cambiar hábitos. Usar telas, periódicos decorados, cajas reutilizadas o frascos de vidrio es más amigable con el ambiente, pues lo importante no es la cantidad de empaque, sino el gesto detrás del regalo. Asimismo, promover celebraciones con menos consumo, cenas sin desechables, regalos reutilizados o experiencias, impulsa una cultura más consciente.
Una invitación a celebrar con propósito
Difundir estas prácticas en el entorno cercano ayuda a construir un comportamiento colectivo más responsable. Para Andrea Lema, Directora País de Ichthion y Galapagos Guardians, repensar la celebración es esencial para el planeta. “Las festividades deben ser vistas como una oportunidad para celebrar con conciencia… Disminuir el uso de plásticos y optar por alternativas sostenibles da un nuevo sentido a estas celebraciones”, afirma la experta.
Reducir el impacto ambiental no exige grandes sacrificios. Cada compra, regalo o decoración representa una decisión que puede aportar a un futuro más limpio, justo y responsable. Pequeños cambios individuales generan efectos significativos cuando se adoptan de manera colectiva.
📌 Fuente: Ichtion Group.