Por Redacción OnData
Resumen. España elevó su previsión de crecimiento para 2025 al 2,7 % y proyecta una expansión continua hasta 2028, consolidándose como la economía avanzada de mayor crecimiento en Europa. En el segundo trimestre de 2025, el PIB subió un 2,8 % interanual, impulsado por consumo e inversión. Mientras tanto, el promedio de la eurozona apenas alcanzaría un 1,2 %.
España se proyecta como la economía avanzada con mayor crecimiento en Europa, gracias a una combinación de factores como la recuperación del consumo, la fuerte demanda interna, la inversión extranjera persistente, y los fondos de recuperación de la Unión Europea. Las previsiones indican que mantendrá un crecimiento sólido hacia 2028, aunque con cierta moderación año tras año.
Para 2025, se espera un crecimiento del PIB alrededor del 2,6% al 2,7%, lo que lo posiciona por encima de la media europea y lejos del desempeño de otras grandes economías como Alemania o Francia, que enfrenten tasas mucho más bajas. Este diferencial se atribuye en parte a la vigorosa recuperación tras los impactos de la pandemia, especialmente en los sectores de servicios de alto valor añadido como turismo, tecnología, finanzas y comunicaciones.
Pedro Sánchez compartió ayer un gráfico destacando que, desde 2018, el PIB español ha crecido más que en las grandes economías de la UE. Visto así, España lidera claramente la recuperación económica. pic.twitter.com/oermcMt8wS
— Santiago Calvo (@SantiCalvo_Eco) August 1, 2025
Hacia los años siguientes, 2026 y 2027, los analistas estiman que el crecimiento se moderará, pero persistirá por encima del promedio europeo. El entorno favorable provendrá del empleo relativamente estable, la inversión pública y privada en infraestructuras y transición energética, así como de una mejora en la productividad, aunque también se señalarán desafíos como la inflación, los costes energéticos y la necesidad de reformas estructurales para mantener el impulso.
El contexto geopolítico y las tensiones globales representan riesgos latentes, pero muchos pronósticos coinciden en que España seguirá siendo referencia en Europa para los inversores durante los próximos años. Las proyecciones hasta 2028 mantienen un escenario optimista, apoyado en la política económica, los fondos europeos, el fortalecimiento del empleo y un crecimiento moderado pero sostenido.