Resumen. La expansión de la inteligencia artificial acelera la transformación de las organizaciones, pero también plantea dilemas sobre ética, liderazgo y coherencia estratégica. En una sesión del IDE Business School, expertos analizaron cómo alinear la IA con el propósito empresarial, la sostenibilidad y la cultura organizacional, destacando que su verdadero valor depende de decisiones responsables y visión de largo plazo.
La inteligencia artificial y el dilema del propósito empresarial
La rápida adopción de la inteligencia artificial (IA) está redefiniendo la forma en que operan las organizaciones, generando oportunidades en eficiencia, análisis de datos y toma de decisiones. Sin embargo, este avance tecnológico también abre interrogantes sobre su impacto social y su alineación con los valores corporativos y la sostenibilidad.
Este debate fue abordado en una reciente sesión de continuidad del IDE Business School, donde se planteó la necesidad de analizar si la IA puede integrarse al propósito empresarial sin perder coherencia ética. El encuentro puso sobre la mesa que la automatización avanzada exige algo más que capacidad técnica: requiere decisiones estratégicas con responsabilidad social.
Liderazgo más allá de la tecnología
Para Patricio Vergara, profesor del área de Sistemas de Dirección y Control del IDE Business School, el principal reto que enfrentan las empresas no es tecnológico, sino de liderazgo. A su criterio, comprender la IA es solo el primer paso; lo fundamental es decidir cómo utilizarla con sentido estratégico y coherencia organizacional.
Vergara subrayó que una implementación efectiva demanda una visión renovadora de largo plazo, capaz de anticipar impactos futuros y evitar una mirada meramente táctica. Sin este enfoque, la tecnología corre el riesgo de convertirse en un recurso aislado, desconectado del propósito y de la estrategia empresarial.
Estrategia, impacto y problemas reales
Desde una perspectiva complementaria, Carlos Vayas, experto en inteligencia artificial y vicepresidente de Producto e Ingeniería de Workers Benefit Fund, coincidió en que el valor de la IA no reside en la tecnología en sí, sino en su uso estratégico para resolver problemas reales. En este sentido, destacó el rol de los líderes como traductores entre lo que la innovación permite y lo que la organización verdaderamente necesita.
Vayas advirtió que muchas iniciativas tecnológicas fracasan porque no se cuestionan si están abordando problemas relevantes para la sociedad. Sin una conexión clara entre tecnología, estrategia y propósito, la inversión en innovación pierde impacto y legitimidad.
Cultura organizacional y rediseño del trabajo
Ambos expertos coincidieron en que la aplicación de la IA va más allá del diseño estratégico y debe reflejarse en comportamientos organizacionales concretos. Optimizar operaciones, anticipar riesgos o mejorar la experiencia del cliente solo es posible si la cultura interna acompaña la visión tecnológica.
Asimismo, se destacó que automatizar no equivale a eliminar funciones, sino a rediseñar el trabajo. Bien aplicada, la IA puede fortalecer las capacidades humanas, liberar tiempo para tareas estratégicas y enriquecer la relación de la empresa con su entorno. Para ello, es clave fomentar culturas abiertas al aprendizaje, donde la innovación sea un medio para el desarrollo y no un fin en sí mismo.
📌 Fuente: IDE Business School.