Resumen. Colombia, Perú y Ecuador avanzan hacia una digitalización industrial que debe convivir con infraestructura heredada. Este proceso abre oportunidades para modernizar operaciones, integrar IA y mejorar eficiencia. Según Rockwell Automation, 2026 será un punto de inflexión para quienes inicien su actualización tecnológica.
Un ecosistema que combina infraestructura heredada con nuevas tecnologías
La región andina vive una transición acelerada hacia procesos más conectados y automatizados, incluso cuando gran parte de sus plantas opera sobre infraestructura heredada. Este escenario no frena el progreso; por el contrario, abre oportunidades estratégicas para introducir innovaciones que mejoren la eficiencia, calidad y continuidad operativa. La coexistencia entre sistemas antiguos y herramientas digitales impulsa a las compañías a replantear sus flujos de trabajo y renovar sus plataformas gradualmente.
Para Luisa Gómez, líder en Transformación Industrial de Rockwell Automation, el reto no está en la falta de tecnologías modernas, sino en integrarlas de forma inteligente en entornos que llevan décadas funcionando. “Para algunos, el primer paso es contextualizar sus datos; para otros, actualizar la base instalada o fortalecer la infraestructura de red”, explicó durante Automation Fair 2025. Cada industria parte de una realidad distinta, lo que permite construir estrategias personalizadas de crecimiento.
Modernización, interoperabilidad y preparación para la IA aplicada
Cada vez más empresas en la región reconocen el potencial de la Inteligencia Artificial aplicada, la analítica avanzada y la automatización de procesos. Para la experta, el desafío está en preparar las bases técnicas que permitan capturar ese valor: equipos de distintas generaciones, protocolos que requieren actualización e infraestructuras que deben fortalecerse para habilitar operaciones más resilientes y orientadas al dato.
Integrar infraestructura heredada implica revisar documentación, reorganizar procesos consolidados y adaptar redes que no fueron concebidas para la interoperabilidad. Sin embargo, Gómez destaca que este esfuerzo abre la puerta a nuevas prácticas operativas y a la construcción de capacidades digitales más robustas. “Cada cliente está en una etapa distinta y requiere un roadmap a la medida”, señaló, destacando que la diversidad industrial de la región facilita soluciones flexibles y progresivas.
Los retos económicos y el riesgo de rezago tecnológico
Modernizar equipos y renovar plataformas exige una inversión significativa, lo que representa un desafío para múltiples industrias. Aun así, la región reconoce que postergar estas decisiones puede limitar la productividad y el uso de datos clave. Para Gómez, superar los silos de información será fundamental para habilitar decisiones más oportunas y avanzar hacia una industria más competitiva y conectada.
De cara a 2026, la región enfrenta un punto de inflexión. Las empresas que inicien su renovación ahora podrán adoptar tecnologías avanzadas con mayor agilidad, mientras que aquellas que mantengan sistemas fragmentados corren el riesgo de rezagarse. “Sabemos que es difícil, pero para eso existen empresas como Rockwell Automation dispuestas a acompañar este camino”, afirmó la ejecutiva. La modernización, concluye, debe verse como un proceso estratégico, gradual y decisivo para el futuro industrial de América Latina.
📌 Fuente: Rockwell Automation.