Por Redacción OnData
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En el episodio #160 de OnData Talks, exploramos el recorrido de uno de los nombres más emblemáticos del retail ecuatoriano: Almacenes Tía. Desde sus raíces en Europa del Este hasta convertirse en parte del tejido cotidiano de miles de barrios ecuatorianos, Tía no solo ha logrado permanencia, sino también cercanía. En este episodio abordamos su historia, su radiografía financiera y los desafíos que enfrenta para seguir siendo relevante en un mercado donde el cambio generacional y la competencia del hard discount reconfiguran las reglas.
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Una marca centenaria con alma barrial
Tía no nació en Ecuador. Sus raíces se remontan a la década de 1920 en Praga, Checoslovaquia, cuando Bedřich Deutsch y Kerel Steuer fundaron la cadena Te-Ta (Teweles-Taussig), que luego migraría a Sudamérica producto de la Segunda Guerra Mundial. En 1940 abrieron su primer almacén TÍA en Colombia, introduciendo el concepto de supermercado en la región.
El modelo fue replicado con éxito en Argentina (1946), Uruguay (1956) y Perú (1958). En Ecuador, la historia comenzó en 1960 con la apertura del primer local en Guayaquil. A diferencia de muchos competidores, Tía construyó su marca en el día a día del consumidor: tiendas cercanas, atención amable y precios accesibles. De hecho, fue una de las primeras en apostar por marcas propias.
Durante los años 90 y 2000, vivió procesos de expansión, fusiones (como la integración con supermercados Magda en 2011) y adaptación de formatos (como TÍA Express o Plaza Tía). En 2005, la empresa pasó a manos del Grupo De Narváez, liderado por los nietos de uno de los fundadores originales, quienes continúan su expansión por la región.
Radiografía actual de Tía en Ecuador
Hoy Tía es una de las cadenas más grandes del país. Opera 257 locales en 113 ciudades y 22 provincias, y atiende a 300 mil clientes diarios. Su modelo multiformato incluye supermercados tradicionales, Super Tía, formatos express y centros comerciales Plaza Tía.
También ha desarrollado plataformas digitales como TIA.com.ec, una app propia y tarjetas como CrediTía, Club Más y una tarjeta de consumo empresarial, en un intento por adaptarse al consumidor digital y fidelizar a sus clientes.
En el análisis que realizamos en OnData con base en datos públicos de la Superintendencia de Compañías, se puede observar la evolución de sus ventas, utilidad neta, tasa de crecimiento y número de empleados en los últimos años, datos que reflejan un modelo sólido, aunque presionado por nuevos formatos más ágiles y disruptivos como el hard discount.
¿Puede seguir siendo relevante?
La respuesta corta es sí, pero no con piloto automático. La permanencia de Tía dependerá de su capacidad para adaptarse a cuatro frentes clave:
El cambio generacional en el consumo.
El posicionamiento de cercanía que la hizo fuerte en barrios y ciudades medianas debe reconectarse con nuevas generaciones. Esto implica no solo precios bajos, sino también propósito, experiencia y conveniencia. Las y los jóvenes consumidores valoran marcas con sentido, agilidad digital y una propuesta coherente.Transformación digital real.
Aunque Tía ha iniciado su presencia online, aún no es protagonista en apps ni ha integrado por completo la lógica omnicanal. El e-commerce necesita inversión y velocidad, sobre todo frente a competidores como Mi Comisariato, Supermaxi o TuTi, que empiezan a capitalizar mejor el canal digital y la logística de última milla.
Competencia con nuevos jugadores.
El avance de formatos de proximidad y bajo costo, como TuTi, Aki o incluso minimarkets independientes, representa una amenaza directa. El consumidor de hoy busca rapidez, cercanía y precios claros. Adaptar formatos y mejorar la experiencia de compra será clave.Innovación constante en marcas propias.
La innovación no solo está en el surtido, sino también en el empaque, la percepción de calidad y la capacidad de lanzar productos alineados con nuevas tendencias: orgánicos, saludables, locales, sostenibles. La marca propia debe dejar de ser genérica para convertirse en un diferencial.
Conclusión
Tía ha sido parte del Ecuador por más de seis décadas. Su historia de éxito no solo se basa en expansión, sino en confianza construida localmente. Sin embargo, ese capital emocional no garantiza el futuro. El entorno cambia, y el consumidor también.
El desafío ahora es evolucionar sin perder su esencia. Apostar por una transformación inteligente, enfocada en digitalización, agilidad, calidad percibida y conexión con nuevas generaciones. Si lo logra, Tía no solo seguirá siendo parte de los barrios, sino también del nuevo consumo ecuatoriano.