Por Redacción OnData
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En el episodio #164 de OnData Talks nos adentramos en una pregunta que muchos espectadores y expertos en medios se han hecho en la última década: ¿la televisión tradicional murió o está reinventándose para volver con más fuerza? Este episodio recorre la historia de la TV como medio hegemónico, su caída frente al streaming y las redes sociales, y finalmente, las estrategias que hoy buscan consolidar un futuro híbrido donde televisión y digital no compiten, sino que conviven.
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Del auge a la crisis de la TV tradicional
Durante gran parte del siglo XX y principios del XXI, la televisión fue el centro del entretenimiento familiar. Con alcance global y capacidad de reunir a millones de personas frente a la pantalla, se convirtió en testigo de los grandes hitos de la historia contemporánea:
La llegada del Apolo 11 a la Luna (1969): más de 600 millones de espectadores vieron en directo el “gran salto para la humanidad”.
Argentina campeón en México 86: fútbol y televisión unidos en una audiencia global masiva.
La caída del Muro de Berlín (1989): imágenes en vivo de un cambio político decisivo.
Jefferson Pérez en Atlanta 96: orgullo ecuatoriano transmitido en tiempo real.
Atentados del 11 de septiembre de 2001: el mundo entero lo vivió frente a la pantalla de un televisor.
El final de Friends (2004): 52,5 millones de espectadores solo en EE. UU., consolidando un hito de la cultura pop.
Además, la TV fue el espacio de los grandes anuncios publicitarios que marcaron generaciones: desde el Macintosh de Apple en 1984 hasta campañas icónicas de Coca Cola, Pepsi, Budweiser o incluso locales como Brochas Wilson.
Sin embargo, la televisión tradicional comenzó a perder terreno frente a los cambios de hábitos de consumo. Hoy las personas prefieren el contenido bajo demanda, móvil y personalizado que ofrecen plataformas como Netflix, YouTube o TikTok. La rigidez de la programación, la saturación de publicidad, la falta de interactividad y la desconexión con los jóvenes provocaron una caída inevitable en su relevancia.
Estrategias de reinvención
Pero lejos de desaparecer, la televisión ha comenzado a replantear su modelo para adaptarse al ecosistema digital.
Connected TV (CTV): smart TVs y dispositivos como Chromecast, Fire Stick o Roku abren la puerta a un consumo más flexible.
Contenidos OTT (Over The Top): cadenas tradicionales lanzan sus propias plataformas y apps móviles con programación en vivo y on demand.
Emisión simultánea: programas que se transmiten en TV, pero también en YouTube, Twitch y redes sociales.
Narrativas transmedia: un mismo programa vive en TV, clips virales en TikTok, memes en Instagram y detrás de cámaras exclusivos en digital.
Eventos en vivo como gancho: deportes, conciertos o realities se diseñan para generar conversación inmediata en redes.
Colaboraciones con influencers y streamers: formatos clásicos como MasterChef se combinan con creadores digitales para atraer nuevas audiencias.
Publicidad integrada: las marcas utilizan la TV como plataforma de lanzamiento, pero amplifican su alcance en digital.
En otras palabras, la televisión ya no compite sola: se reinventa para convivir con Netflix, YouTube, Twitch y las redes sociales, creando un ecosistema donde las pantallas se complementan.
El futuro híbrido: televisión + streaming
La nueva etapa de la televisión apunta hacia un modelo híbrido en el que lo mejor de la TV y lo digital se complementan.
Programas pensados para viralizarse: realities, series y películas diseñadas para generar fragmentos que se multiplican en redes.
Influencers como aliados: creadores digitales no solo participan en shows, también los promueven y amplifican. Ejemplos locales e internacionales incluyen a Los García, Natalia Regge, María Teresa Guerrero, Vito Muñoz, Carlos Vera o Jalal Dobouis.
Canales OTT propios: Disney+, HBO Max y otras cadenas tradicionales lanzan plataformas propias para no perder terreno.
Estrategia de los tres ritmos:
Hero: el contenido principal que concentra la atención.
Hub: clips y materiales complementarios que amplifican el mensaje.
Help: lo que otros generan (reseñas, debates, reacciones).
A esto se suman las experiencias interactivas como votaciones en apps, participación en vivo o contenidos personalizados. La televisión se transforma en un showroom de impacto inicial, pero su vida se prolonga y multiplica en digital.
Conclusión: la TV no murió, se transformó
La pregunta ya no es si la televisión está muerta, sino en qué se ha convertido. Hoy, más que un competidor del streaming, la TV es parte de un ecosistema interconectado donde los contenidos viven en múltiples pantallas y formatos.
Su capacidad de reinventarse, de aliarse con lo digital y de mantener eventos en vivo como su gran fortaleza demuestra que la televisión no desapareció: se transformó para seguir siendo relevante en un mundo híbrido.
La TV no está de regreso: en realidad, nunca se fue. Lo que cambió fue la manera en que la consumimos.