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Sweet Corners: la inspiración global que da vida a lo nuevo de Vaco y Vaca

Por Redacción OnData

Tiempo de lectura: 5 minutos.

Resumen. Los sweet corners han pasado de ser mesas decorativas a experiencias gastronómicas completas. En Ecuador, Vaco y Vaca lleva esta tendencia a otro nivel con La Churrería, un concepto que une nostalgia, innovación y el sabor inconfundible del gelato italiano.

El auge de los Sweet Corners

Los sweet corners ya no son un lujo decorativo. De pequeñas mesas de dulces pasaron a convertirse en estaciones visuales y gastronómicas capaces de generar recuerdos y, sobre todo, rentabilidad. Hoy funcionan como microexperiencias: un módulo atractivo con productos personalizables que combina lo sensorial con la interacción directa del cliente.

En ferias, restaurantes y centros comerciales, la fórmula es clara: impacto visual, personalización temática y participación activa del consumidor.

Opciones como mini churros, toppings variados, helados o estaciones de pastelería permiten vender por unidad, por peso o bajo modalidades innovadoras como la “barra libre”. Su éxito radica en que embellecen un espacio, sorprenden al cliente y aumentan el ticket promedio.

Vaco y Vaca: un ícono que se reinventa

En este contexto, Vaco y Vaca, una de las marcas más emblemáticas de la gastronomía quiteña, decidió dar un paso audaz. Con casi cuatro décadas en el mercado, la empresa entendió que la clave está en evolucionar sin perder la esencia.

Así nació La Churrería de Vaco y Vaca, inaugurada en julio de 2025 en Quicentro Shopping, como respuesta a esta tendencia global. Para la marca, no se trata solo de seguir una moda, sino de reinterpretar uno de sus productos más queridos: los churros.

“En Vaco y Vaca siempre hemos creído en el poder de los recuerdos”, explica David Naranjo, gerente general de la compañía. “Hace más de 20 años, en nuestra cafetería de El Bosque, los churros eran el producto estrella. Hoy los traemos de regreso, pero con un concepto moderno y lleno de innovación”.

La Churrería: un Sweet Corner con identidad propia

Lejos de ser una estación más, La Churrería funciona como un sweet corner moderno que combina tradición y novedad. Aquí, los churros se ofrecen en diferentes tamaños, presentaciones y acompañamientos, pero el gran diferencial está en el gelato artesanal.

Elaborado con materias primas importadas directamente desde Italia, este helado aporta cremosidad y autenticidad, convirtiéndose en la pareja ideal del crocante churro. “No es cualquier helado”, enfatiza Naranjo. “Es gelato verdadero, con la textura y calidad que esperas de un producto artesanal italiano”.

La propuesta también incluye pastelería fresca, desayunos, sánduches y bebidas especiales. Todo pensado para romper con el patrón habitual de los patios de comida, donde la mayor afluencia se concentra al mediodía. El objetivo: estar presentes en todo momento del día, desde un desayuno hasta un antojo nocturno.

Una experiencia sensorial y rentable

La Churrería no solo apuesta por el sabor, sino también por la experiencia. Los clientes pueden observar cómo se elaboran los churros en vivo, sentir los aromas dulces y disfrutar de un montaje visualmente atractivo. A esto se suma una barra creativa de bebidas, con lattes saborizados, matchas y tés frutales de menos de 5 calorías, que complementan la experiencia.

El formato de sweet corner, además, se adapta perfectamente a la lógica de rentabilidad: espacio compacto, alto impacto visual, ticket promedio elevado y fidelización del cliente. Tal como lo describe el propio Naranjo:

“La Churrería es un homenaje a nuestras raíces, pero también una forma de innovar. Queremos invitar a las personas a compartir, a disfrutar y a redescubrir un producto que siempre estuvo en nuestra historia, pero que ahora vuelve mejor que nunca”.

El futuro de las microexperiencias gastronómicas

Los sweet corners son la prueba de que la gastronomía no se limita al plato, sino que se extiende a lo visual, lo emocional y lo vivencial. En Ecuador, Vaco y Vaca entendió esta lógica y la tradujo en un proyecto que combina nostalgia y modernidad.

Con La Churrería, la marca no solo rinde homenaje a un clásico, sino que muestra cómo un concepto global puede reinterpretarse con identidad local, creando microexperiencias memorables que se convierten en grandes motores de fidelización y rentabilidad.